¿Cuántos sellos poner en tu tarjeta de fidelización?
Depende de cada cuánto vuelve tu cliente. En una cafetería que ve a la misma persona tres veces por semana, diez sellos funcionan bien. En una peluquería, donde la clienta vuelve una vez por mes, esos mismos diez sellos serían casi un año de espera, así que ahí el número razonable baja a cuatro o cinco.
Conviene pensarlo en cantidad de visitas antes que en semanas de calendario. El premio tiene que quedar a unas pocas visitas de distancia, porque eso es lo que el cliente puede imaginarse alcanzando. Cuánto tiempo represente eso va a cambiar bastante entre un rubro y otro, y está bien que así sea: quien vuelve una vez por mes ya piensa su relación con tu negocio en meses.
En resumen
- El número sale de tu frecuencia: cuanto más seguido viene tu cliente, más sellos conviene pedir.
- El rango habitual va de 4 a 12 sellos según el rubro, con la tabla de referencia más abajo.
- El costo del premio se calcula sobre el costo del producto, antes que sobre el precio de venta.
- Devolver entre el 5% y el 10% del consumo suele ser un rango cómodo para un comercio chico.
- Arrancar con uno o dos sellos regalados sube el completado del 19% al 34%, según Nunes y Drèze (2006).
Cómo sacar tu número
Si tu cliente viene una vez por semana o más seguido, multiplicá sus visitas semanales por 3,5 y vas a tener un punto de partida razonable. Una cafetería con un habitué de tres visitas por semana: 3 por 3,5 da 10,5, o sea diez sellos.
Para negocios de visita mensual esa cuenta deja de servir, porque daría menos de un sello. Ahí el criterio pasa a ser cuántas visitas está dispuesta a esperar una persona que ya viene una vez por mes. En peluquerías, barberías y veterinarias suele funcionar entre cuatro y cinco, que son cuatro o cinco meses de relación. Si eso te parece demasiado largo para tu caso, puede ser señal de que te sirva más un esquema de puntos por monto que una tarjeta de sellos.
Tabla de referencia por frecuencia
- Consumo diario (panadería, kiosco, café al paso): 10 a 12 sellos.
- Dos o tres veces por semana (almuerzo, gimnasio, heladería): 8 a 10 sellos.
- Una vez por semana (restaurante, lavadero): 5 a 6 sellos.
- Una vez por mes (barbería, peluquería, veterinaria): 4 a 5 sellos.
- Cada dos meses o más (indumentaria, calzado): conviene puntos por monto en lugar de sellos.
Cuánto te cuesta realmente el premio
Este cálculo se hace mal bastante seguido. Si regalás un café cada diez, lo que estás entregando es el costo de uno solo, no su precio de venta. Con un café que se vende a mil pesos y cuesta trescientos producirlo, en una tarjeta de diez sellos estás devolviendo trescientos pesos sobre nueve mil de consumo, algo así como el 3,3%.
Para muchos comercios chicos el rango cómodo está entre el 5% y el 10% del consumo medido sobre costo. Por debajo del 3% el premio suele percibirse como poca cosa. Por encima del 12% el margen empieza a sentirse, y la frecuencia no siempre crece lo suficiente para compensarlo.
El retorno del otro lado está medido: el Global Customer Loyalty Report de Antavo ubica el ROI promedio de un club de beneficios en 5,3 veces la inversión.
Tres errores de calibración
Pedir demasiados sellos
Es de los errores que más caro salen. Una tarjeta de veinte sellos en un negocio de visita semanal significa casi cinco meses hasta el premio. El cliente la abandona alrededor del sexto sello y esa tarjeta abandonada trabaja en contra, porque deja la sensación de que el beneficio nunca llega.
Premiar con algo que el cliente no quiere
El premio tiene que ser algo que la persona ya consume. Un descuento en un producto que nunca compró no mueve la aguja. La forma rápida de resolverlo es mirar tu producto más vendido y ofrecer ese.
Arrancar la tarjeta vacía
Regalar uno o dos sellos en el momento del alta aumenta la cantidad de tarjetas que se completan, y está medido. Joseph Nunes y Xavier Drèze lo probaron en un estudio publicado en el Journal of Consumer Research en 2006: repartieron tarjetas en un lavadero de autos, unas de ocho sellos vacías y otras de diez con dos ya puestos.
Las dos versiones pedían exactamente los mismos ocho lavados. Completó la tarjeta el 34% del grupo que arrancó con ventaja, contra el 19% del que arrancó de cero. La tarjeta deja de ser una promesa lejana y pasa a ser algo ya empezado.
Es un ajuste que no te cuesta nada, porque el premio que entregás termina siendo el mismo.
Cómo ajustar sin enojar a nadie
Si ya tenés el programa andando y el número quedó mal calibrado, respetá siempre las tarjetas en curso. Aplicá la configuración nueva solo a los clientes que se registren de ahí en adelante y dejá que las anteriores se completen con las reglas viejas. Cambiar las condiciones a mitad de camino genera más daño que el que repara cualquier ajuste de margen.
Lo que cambia cuando la tarjeta es digital
La matemática de arriba funciona igual en cartón. Lo que cambia con una tarjeta digital son cuatro cosas concretas, y todas se relacionan con la calibración:
- Podés cambiar el número de sellos cuando quieras. Si arrancaste con doce y los datos muestran que nadie llega, lo bajás a ocho desde el panel. En cartón esa corrección significa tirar todo lo impreso.
- Ves la tasa de canje real. Sin ese número estás calibrando a ciegas, porque no sabés cuántas tarjetas se completan y cuántas quedan a mitad de camino.
- Podés avisarle al cliente que le falta uno. Suele ser de los mensajes que mejor responden, y en papel no hay forma de mandarlo porque no tenés cómo contactarlo.
- El cliente no la pierde. La tarjeta vive en su teléfono, dentro de la aplicación de tu local, y también se guarda en Google Wallet.
Ese último punto suele pasarse por alto. En Argentina, donde el consumidor ya usa billetera digital para pagar, la tarjeta de tu negocio queda en el mismo lugar donde ya mira todos los días.
Preguntas frecuentes
¿Conviene sellos por visita o por monto gastado?
Por visita cuando querés frecuencia y el ticket es parejo, como en una cafetería. Por monto cuando el ticket varía mucho entre clientes, como en una tienda de ropa, porque premiar por visita ahí termina beneficiando desproporcionadamente a quien compra poco.
¿Los sellos deberían vencer?
Para la mayoría de los comercios pequeños conviene que no venzan. El Loyalty Program Benchmark Report 2026 de Open Loyalty señala que los programas sin vencimiento de puntos alcanzan tasas de actividad más altas, y el margen que se ahorra con el vencimiento rara vez compensa la frustración que genera.
¿Puedo tener más de una tarjeta a la vez?
Sí, y es útil cuando tenés líneas de negocio distintas, por ejemplo una tarjeta de cafetería y otra de almuerzos. Conviene arrancar con una sola, medir tres meses y recién ahí sumar la segunda.
¿Qué tasa de canje debería esperar?
Una tasa de canje saludable está por encima del 70% según los benchmarks de Open Loyalty. Si estás muy por debajo, casi siempre el problema es que el premio queda demasiado lejos o que nadie le avisa al cliente cuando está cerca.
El número que te conviene
Buscá tu frecuencia en la tabla de arriba y arrancá con ese número. Los primeros tres meses son de calibración, así que asumí desde ahora que probablemente lo muevas al menos una vez.
Ahí es donde ayuda arrancar en digital. Con Suscri configurás la cantidad de sellos en cinco minutos, la cambiás cuando los datos te lo pidan y ves la tasa de canje real desde el panel. Tu local tiene su propia aplicación, con tu logo y tus colores, así que el cliente abre tu marca y no la de un proveedor. La tarjeta se guarda también en Google Wallet.
Si querés ver qué pasa con la facturación cuando la calibración es la correcta, está el artículo sobre cómo aumentar el ticket promedio con un programa de beneficios.